Los entierros funerarios de Huaca de la Luna
Los entierros funerarios mochicas en Huaca de la Luna dependían de la condición social y de la función que desempeñó cada individuo en vida. En consecuencia, el difunto era preparado de manera especial de acuerdo con el rol que había ejercido, siendo dispuesto con sus mejores atuendos dentro de un ataúd de cañas o de un envoltorio de tela. Dentro y fuera del sarcófago se colocaba el ajuar funerario, conformado por objetos personales y otros elaborados especialmente para la ocasión, como vasijas de cerámica, objetos metálicos y diversos ornamentos. Asimismo, se depositaban ofrendas de animales sacrificados, alimentos y bebidas.

Las tumbas se acondicionaban con planta rectangular en los rellenos constructivos del edificio para el entierro del individuo en posición de decúbito dorsal, generalmente orientado de sur a norte. Entre las que se descubrieron, destacan aquellas que correspondieron a oficiantes del culto religioso mochica, quienes posiblemente ocupaban un rango intermedio dentro de la jerarquía sacerdotal y, por ello, eran enterrados en los edificios de mayor carácter ceremonial, como Huaca de la Luna.

La calidad y el significado simbólico de los objetos que integran el ajuar funerario permiten a los arqueólogos aproximarse a la vida de los difuntos y al papel que desempeñaron dentro de la cultura Mochica.

