La huaca de la Luna

El templo nuevo

Durante el 550 o 600 de nuestra era, el Templo Viejo fue abandonado. ¿Qué motivó a los moches a abandonar este espacio sagrado? Se sabe que en esta época sucedió una serie de sequías e inundaciones, un evento El Niño de características apocalípticas que puso a prueba la eficacia de los sacerdotes. A pesar de los rituales, de los sacrificios humanos y otras ofrendas, la ira del dios de las montañas no fue aplacada... o acaso el dios los abandonó. Los sacerdotes no fueron más vistos como dioses ni como sus intermediarios. La época de los sacerdotes guerreros semidioses había llegado a su fin, y los habitantes de la ciudad empezaron a tomar el control del poder político y económico.
El Templo Nuevo nos cuenta esta parte de la historia, una historia de caos y de cambio. Su construcción, al lado del viejo templo abandonado, ya no tiene la monumentalidad de su viejo predecesor. En sus paredes ya no se observa más al Dios de las Montañas o al demonio, pero se aprecian vestigios de dibujos geométricos, de tejedoras, y de objetos animados, algunos luchando contra los hombres. Este último tema es un discurso que nos lleva a pensar en el caos que precede al equilibrio, necesario para establecer el cambio que la sociedad requería. Así, una nueva era se inició, la de los gobernantes seculares, con una iglesia subyugada a su autoridad, y que encontró su éxito en una sociedad constituida por los hijos de los moches, llamada Chimú, que construyeron la ciudad de Chan Chan, a 12 kilómetros de distancia aproximadamente. Pero esa es otra historia.

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Marzo del 2011